Las lesiones de menisco son una de las causas más frecuentes de dolor de rodilla tanto en personas deportistas como en población adulta y mayor. Pueden aparecer de forma súbita tras un movimiento brusco o desarrollarse progresivamente como consecuencia del desgaste articular. Un diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado son claves para evitar limitaciones funcionales y problemas a largo plazo en la rodilla.
¿Qué es el menisco y cuál es su función?
El menisco es una estructura de cartílago fibroelástico con forma de C situada entre el fémur y la tibia. Cada rodilla cuenta con dos meniscos, uno interno y otro externo. Su función principal es actuar como amortiguador, distribuir las cargas de la articulación, aportar estabilidad y proteger el cartílago articular del desgaste.
Cuando el menisco se lesiona, estas funciones se alteran, lo que puede provocar dolor, inflamación, sensación de inestabilidad y mayor riesgo de artrosis si no se trata correctamente.
Tipos de lesiones de menisco
Las lesiones meniscales pueden clasificarse según su origen. Las lesiones degenerativas son más frecuentes en personas mayores de 40 años y se producen por el desgaste progresivo del tejido meniscal con el paso del tiempo. Suelen aparecer sin un traumatismo concreto y pueden asociarse a artrosis o sobrecargas repetidas.
Las lesiones traumáticas aparecen de forma brusca, especialmente en personas jóvenes o deportistas. Son habituales tras giros repentinos de la rodilla con el pie apoyado, cambios rápidos de dirección, saltos o impactos directos, y suelen generar síntomas más intensos desde el inicio.
Síntomas de una lesión de menisco
Los síntomas varían según el tipo y la gravedad de la lesión, pero los más habituales incluyen:
• Dolor localizado en la línea articular de la rodilla
• Inflamación que aparece o aumenta tras la actividad física
• Rigidez y limitación para flexionar o extender la rodilla
• Sensación de inestabilidad o fallo articular
• Chasquidos o molestias al mover la rodilla
• Bloqueo articular en los casos más avanzados
La presencia de bloqueo persistente o pérdida de movilidad debe valorarse siempre por un especialista.
Diagnóstico de las lesiones de menisco
El diagnóstico se basa en una valoración clínica completa que incluye la historia del paciente, el mecanismo de la lesión y la exploración física de la rodilla. Existen maniobras específicas que permiten sospechar una lesión meniscal.
Para confirmar el diagnóstico y valorar el tipo y extensión de la rotura, la resonancia magnética es la prueba de imagen más utilizada. En situaciones concretas, la artroscopia puede emplearse tanto con fines diagnósticos como terapéuticos.
Tratamientos para las lesiones de menisco
El tratamiento se adapta a cada paciente según la edad, el nivel de actividad, el tipo de lesión y los síntomas presentes. No todas las lesiones de menisco requieren cirugía.
Tratamiento no quirúrgico
En muchos casos, especialmente en lesiones degenerativas o estables, el tratamiento conservador ofrece buenos resultados e incluye:
• Reposo relativo y adaptación de la actividad
• Fisioterapia específica para la rodilla
• Ejercicios de fortalecimiento muscular
• Mejora de la estabilidad y el control articular
• Medicación antiinflamatoria para el control del dolor
Este enfoque permite aliviar los síntomas y mejorar la función sin necesidad de intervención quirúrgica.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía se considera cuando existe bloqueo articular, dolor persistente o falta de respuesta al tratamiento conservador. Las opciones quirúrgicas más habituales son la meniscectomía parcial, en la que se retira únicamente la parte dañada del menisco, y la reparación meniscal, que busca preservar el tejido siempre que la lesión lo permita.
Estas intervenciones se realizan generalmente mediante artroscopia, una técnica mínimamente invasiva que permite una recuperación más rápida y precisa.
Recuperación y rehabilitación
La recuperación depende del tipo de tratamiento aplicado. Tras un tratamiento conservador, la mejoría suele ser progresiva con fisioterapia. Después de una meniscectomía parcial, el retorno a la actividad suele ser relativamente rápido, mientras que la reparación meniscal requiere un proceso de rehabilitación más prolongado y controlado.
En todos los casos, la rehabilitación es fundamental para recuperar movilidad, fuerza y estabilidad, y para reducir el riesgo de nuevas lesiones.
Prevención de las lesiones de menisco
El fortalecimiento de la musculatura de la rodilla, el mantenimiento de un peso adecuado, un buen calentamiento antes de la actividad física y el cuidado de la técnica deportiva son medidas clave para reducir el riesgo de lesión. Ante molestias persistentes, es importante consultar de forma temprana para evitar la progresión del daño.
¿Cuándo acudir al especialista?
Se recomienda acudir a consulta si el dolor de rodilla persiste, aparece inflamación recurrente, existe bloqueo articular o la rodilla limita las actividades diarias o deportivas. Una valoración especializada permite elegir el tratamiento más adecuado y prevenir complicaciones.
Conclusión
Las lesiones de menisco son una patología frecuente que puede afectar significativamente la funcionalidad de la rodilla si no se trata correctamente. Gracias a los tratamientos actuales y a programas de rehabilitación personalizados, es posible recuperar la movilidad y volver a una vida activa. Un diagnóstico preciso y un manejo adecuado son fundamentales para proteger la articulación a largo plazo.